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—¿Tratarte? ¿Con qué dinero, Ramón? ¿Se te olvidó que los muchachos quieren ir a Cancún en las vacaciones de verano? Marisol tenía las manos en la cintura y
El sancocho dominical perfumaba todo el apartamento, en la tele pasaban el partido de los Dolphins, y mi hijo hacía la tarea de matemáticas en la mesa de
El teléfono de Rosario sonó un martes, a las diez y media de la mañana en punto. Ella estaba justo acomodando en una bandeja unas rebanadas finas de
Cuando suena el teléfono a las tres de la mañana, uno ya sabe que nada bueno trae. Yo estaba en una base de entrenamiento en Colorado, a mil
Llamó a las doce de la noche. Yo estaba mirando el techo, dándole vueltas otra vez a aquella discusión después de la cual azotó la puerta al salir.
Trabajo en la ferretería del condado desde hace diecisiete años y he visto a mucha gente llegar de la ciudad con sus coches lustrosos y sus prisas. Entran
Trabajo en una clínica veterinaria de emergencia en Laredo, Texas. Llevo once años en el turno de noche y pensé que ya lo había visto todo. Mascotas atropelladas,
Marisol Vega tenía treinta y ocho años y una regla que repetía como mantra: nunca firmes nada sin leerlo dos veces. Trabajaba en contabilidad para una cadena de
Me llamo Marisol. El jueves pasado cumplí cincuenta y seis años, y el festejo completo fue un café de olla que mi mamá dejó en la mesita de
La tarjeta negra apareció sobre la mesa de la cocina como si la hubieran dejado caer desde arriba. Giró dos veces y se detuvo justo frente a mi