Everyday Mythos
Un pequeño guardapelo de oro hizo que Sofía Ortega se olvidara de todo lo que ocurría a su alrededor. Acababa de salir de La Terraza Real. Desde el
Todo el mundo creyó que la escena incómoda había quedado atrás. La orquesta volvió a tocar. Los camareros siguieron sirviendo las mesas y las risas regresaron poco a
La plaza estaba llena de vida. El agua de la fuente brillaba bajo el sol, la gente caminaba con café en la mano y las risas se mezclaban
La risa fue inmediata cuando la empleada del hotel cayó a la piscina desde el borde de la terraza. Algunos invitados aplaudieron. Otros levantaron sus copas de champán.
Solo habían pasado cinco días desde que Elena llevó a casa a un perro abandonado. Lo llamó Toby. Era tranquilo, obediente y siempre parecía atento a cada movimiento
UNA FLORISTA LE REGALÓ SU MEJOR RAMO A UNA MUJER MAYOR QUE DIJO NO TENER DINERO PARA COMPRAR FLORES EN EL DÍA DE SU ANIVERSARIO. A LA MAÑANA
—¿De quién es este casco? La pequeña apenas susurró aquellas palabras al entrar al parque de bomberos abrazando un casco ennegrecido por el humo. El lugar quedó completamente
La joven apenas cruzó la puerta del salón cuando comenzaron los murmullos. Llevaba un vestido blanco. Sencillo. Sin encajes. Sin brillo. Pero para los invitados eso era suficiente.